Para ser un buen copy debes intentar escribir todos los días. Pero no te fuerces. Es normal que de buenas a primeras no te salga el mejor texto del mundo. Lo importante es empezar a poner ideas sobre el papel.

En nuestro mundo ideal, deseamos plasmar las palabras perfectas que hagan que ya no sea necesario editar. Por lo general, nos auto-imponemos esa falsa obligación, y este es el mayor de nuestros frenos.

El reto de llenar el papel en blanco es paralizante. Las siguientes técnicas que me han ayudado a superar el bloqueo de la hoja vacía:

Haz una lista

No escribas párrafos, escribe ideas sueltas, de a poco las ideas irán derivando a otras y pronto tendrás más texto del que te esperabas.

Nadie tiene miedo a empezar una lista, al no tener que hacer un párrafo con sentido, permites que tu mente se expanda sin miedo alguno.

En este paso, da igual si escribes oraciones incompletas, si se te va una falta de ortografía o si pones XX en un dato que tienes que investigar.

Deja que fluya

Muchas veces empezarás a escribir sin tener idea de cuál es el título del post, es más a veces ni siquiera tendrás definido el tema a tratar, pero no importa.

Plasma tus ideas sobre el papel, ellas irán encontrando el camino correcto y te guiarán para que vayas cerrando el alcance de tu redacción.

No leas lo que has escrito

¡Suena descabellado! Lo sé 😇, pero si te pones a leer lo que has escrito y cortas la inspiración que está fluyendo por tu cabeza en ese momento, ese torrente de ideas se detendrá. Deja la edición para después. Empieza con un primer borrador, es más que suficiente.

¿Qué hacer cuando te quedes sin más ideas?

Ahora sí, cuando ya no tengas de que más escribir, vuelve a leer lo que tienes escrito hasta ahora. Coge las ideas sueltas y trata de finalizarlas en esta segunda ronda de escritura.

No te obligues a ti mismo a escribir más por poder completar esa lista de “10 trucos para ser el mejor en (añadir acción aquí)”. Tampoco luches para completar un mínimo de palabras. Solo deja que fluya. SI no tienes nada bueno que decir, mejor no añadas más.

Edita y deja “macerar” el texto

Cuando crees que ya has acabado o definitivamente te has quedado sin más que decir, empieza a hacer una edición rápida que solo corrija las faltas de ortografía, forma y ritmo.

Ahora deja que el texto repose por un tiempo. Vete a dar un paseo o ponte con otra tarea. Cuando consideres oportuno, vuelve. Verás tu texto con otra perspectiva y podrás editar mejor.

Léelo en voz alta y vuelve a hacerlo mínimo tres veces más, hasta que te suene perfecto.

Recuerda, siempre piensa en tu lector y ofrécele un contenido atractivo, simple y de valor.

En poco tiempo tendrás tu texto listo para publicar. Y pensar que se veía tan complicado llenar esa hoja en blanco 😆.

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