Los marketeros nos solemos obsesionar, y mucho, con las métricas. Pero esto puede ser perjudicial a largo plazo, ya es hora de que huyamos de este laberinto. ¿Por qué? A continuación la respuesta.

Disminuye la creatividad

Por concentrarte en las estadísticas pierdes la capacidad de crear. Por ejemplo, si eres un blogger, al ver cuáles son tus posts más leídos podrías estar tentado a solo escribir de ese tema y olvidarte de lo que realmente quieres escribir.

Aumenta tu inseguridad

Estar todo el tiempo pendiente de las redes sociales y de cuántos me gusta ha tenido tu último post te obsesiona y te hace dudar, en especial si trabajas en el mundo creativo: ¿Recuerdas cuándo sentiste que tu gran obra maestra, esa en la que trabajaste 12 horas al día y con la que soñabas todas las noches, no le agradaría a nadie?

Qué más da cuántos me gusta o retuits reciba la publicación… Lo importante es seguir comunicando con coherencia.

Pierdes tu esencia

¿Cuáles son tus valores o los de la marca?, ¿por qué y para quién escribes? A veces nos olvidamos de la verdadera razón de ser de nuestros contenidos por fijarnos en lo que nos dicen las métricas. Recuerda, somos humanos, no robots.

La próxima vez que quieras saber la aceptación de lo que has hecho, pregúntate a ti mismo si estás satisfecho con lo que has hecho 😉.  

Te contagias de la fiebre del clic

Un mal que ya ha infectado a varios medios de comunicación, los diarios ya no escriben para informar sino para obtener mayores CTRs. Sé congruente, sincero y útil para tus lectores. No te dejes contagiar.

Te vuelves inconsistente

En el marketing de contenidos, los resultados a largo plazo son los que cuentan (no hacemos sprints, corremos maratones). Y para ser efectivos debemos ser fieles a nosotros mismos y a la identidad de la marca.

No nos dejemos llevar por los resultados comerciales, las métricas son importantes ¡Por supuesto que sí! Pero más importante es nunca perder lo que nos definió desde el principio.

¿Tú qué opinas? ¿Alguna vez estuviste guiado solo por lo que te decían las estadísticas? ¿Has encontrado el equilibrio perfecto? No dejes de comentar 😀.